
La maldad no tiene límites. La mentira parece que tampoco. El área de Vigilancia Ambiental de la Municipalidad (cómplice de los cortes de ruta) de Gualeguaychú, enviará a la Cancillería Argentina nuevas denuncias “fabricadas” de vecinos contra la empresa Botnia por contaminación.
Los mentirosos vecinos damnificados explicaron haber sentido "olor a ácido que les provocó nauseas e irritación en los ojos y vómitos", según informó la “técnica” en Vigilancia Ambiental María de los Ángeles Gómez. La “profesional de la mentira” indicó que vecinos de diferentes barrios realizaron su denuncia (¿?).
María de los Angeles Gómez dijo que las muestras tomadas en el río Uruguay en cercanías de Botnia y las denuncias registradas "serán enviadas a la Cancillería Argentina" donde sigue el papelón internacional.
Dijo asimismo que pruebas (denunciadas como armadas) reunidas anteriormente fueron remitidas a Cancillería y llegaron a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, donde se tramita la acción judicial (¿o criminal?) de la Argentina contra el Uruguay por la planta de Botnia.
Vemos que la maldad no tiene límites. La huida hacia delante de los delincuentes fracasados tampoco. Su única opción es mentir, mentir y mentir… Y si no hay pruebas fehacientes de contaminación, INVENTARLAS.
Los mentirosos vecinos damnificados explicaron haber sentido "olor a ácido que les provocó nauseas e irritación en los ojos y vómitos", según informó la “técnica” en Vigilancia Ambiental María de los Ángeles Gómez. La “profesional de la mentira” indicó que vecinos de diferentes barrios realizaron su denuncia (¿?).
María de los Angeles Gómez dijo que las muestras tomadas en el río Uruguay en cercanías de Botnia y las denuncias registradas "serán enviadas a la Cancillería Argentina" donde sigue el papelón internacional.
Dijo asimismo que pruebas (denunciadas como armadas) reunidas anteriormente fueron remitidas a Cancillería y llegaron a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, donde se tramita la acción judicial (¿o criminal?) de la Argentina contra el Uruguay por la planta de Botnia.
Vemos que la maldad no tiene límites. La huida hacia delante de los delincuentes fracasados tampoco. Su única opción es mentir, mentir y mentir… Y si no hay pruebas fehacientes de contaminación, INVENTARLAS.
Quienes nos sentimos hace ya más de tres años profundamente agredidos por tanta mentira, por el momento, sólo podemos acudir a la esperanza, que nos dicta que la VERDAD prevalecerá, y algún día se HARA JUSTICIA contra tanta infamia e impunidad.